
Hay veces en que enamorarse se hace necesario. Uno quiere encontrar siempre a la persona ideal, sin embargo, nadie sabe lo que a fin de cuentas le toca. Recuerdo que mi primera enamorada vivía al costado de la casa de una tía. No la dejaban salir mucho. Tenía trece años. Sólo la veía cuando se iba a clases. Pero, nada era más emocionante que esperarla todas las noches cuando salía a votar la basura. Allí le daba un beso y me quedaba conversando sólo lo necesario con ella.
El hecho de tener algunas limitaciones hacía las cosas más mostras. Sucede lo mismo en la vida real. Si a uno le dan todo será un potencial fracazado. Uno jamás se esforzará por conseguir algo porque sólo abre los ojos y lo tiene. No tienen necesidad de luchar por una meta, ni crear las más alucinantes fumadas por un te quiero, etc.
Retomando a mi ex, era lindo decirle lo que ella quería escuchar, aunque no siempre era lo que yo quería decir, pero en fin. Ahora las relaciones tienen casi todo. Sobra el tiempo, los celulares, los mensajes, los mails a cada momento. Es decir, ya no existe un espacio de soledad donde el amor se pueda nutrir de la desesperación. El hecho de tener a cada rato a una persona hace que se caiga en la monotonía, en la redumdancia, etc.
Sin embargo, hay algunas técnicas que se pueden aprender y que ayudarán a que tu divinidad siempre quede sedienta por tí:
- Cuando te llame no le contestes. Si es posible apaga el celular un toque. Después préndelo, te grtará pero eso le dará emoción al asunto.
- Dile que estas ocupado, que estas cansado y harto de hablar con ella, así se molestará. Después, cuando quieras hablar con ella seguro te dirá que ahora no quiere decirte ni chau. Ya tienes un nuevo tema. El convencerla es un reto agradable.
- Regálale una mascota para que se entretenga con ella. Así dejará de llamarte y pensará más en el perro o gato, etc.
- Sácala a pasear a un lugar fuera de lo común.
- Rompe las reglas, reviéntale los esquemas. Cambia repentinamente, pero para bien. Hará que descubra en tí a una nueva persona, una recargada.
- Mándale rosas, pero no las que le gustan. Si no las que te a tí te gustan (las más baratas). Cuando te pregunte por el color, métele un buen floro de renovación.
El hecho de estar lejos de la persona que amas, hace que pienses y medites en ella. En su relación, si lo que han vivido es suficiente para darte cuenta si la amas o no. LLegarás a darte cuenta si la necesitas, aunque sea para que te diga como servirte un plato de sopa. Dudas, ¿haz la prueba?